FELICIDAD
A veces suspiro
y creo sentirla,
pero como una
suave brisa otoñal
que arrastra
consigo las frágiles hojas
se desvanece tan
rápido como llega.
Entre susurros
creo oírla a lo lejos,
corriendo poseso
por un largo túnel,
como quien ve un
oasis en un desierto,
y al llegar sólo
obtengo el silencio.
Pero siempre la
seguiré,
caminando hacia
donde esté,
a pesar de que
nunca la podré alcanzar,
y aunque nunca
sepa si en verdad es real.
J.L.
J.L.

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