EL BESO DE LA AUSENCIA
El martirio de la duda
permaneció en mi retina
al verla marchar de Uría
tras nuestra despedida.
Pocas fueron las palabras,
sólo recuerdo su sonrisa
y sus ojos como el cristal
que eclipsaron lo demás.
De pie en aquella esquina
ninguna sombra vi pasar,
solamente su lento caminar
sabiendo que era el final.
Quedará siempre ese día,
el recuerdo de esa chica
y el beso de la ausencia
que nunca supe si dar.
J.L.

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