EL INICIO DEL CAMPUS CIENTÍFICO EN MI VIDA

sábado, 17 de septiembre de 2011 3:22 By Foton

Hacia tiempo que no colgaba nada en mi blog, supongo que por una mezcla de vagancia y falta de claridad en mis ideas. No obstante, tras mis últimas palabras escritas en este blog han ocurrido algunas experiencias interesantes entre las que cabría destacar aquellas que viví durante el mes de Julio. Todo comenzó un día cualquiera de Junio, un día en el que por caprichos del destino me hallaba en la sala de estudios del edificio Betancourt charlando con viejos compañeros de la carrera. Uno de ellos, ante mi preocupación de pasar un verano poco productivo, me comento que porque no me apuntaba de monitor para unos campamentos científicos que se celebraban en verano. A partir de ese día me informe en que consistían dichos campamentos, y más tarde presente mi CV a la empresa que gestionaba la contratación de los monitores para dicha actividad. Estos campamentos estaban distribuidos por diferentes ciudades de la geografía española haciendo una veintena en total, e intentaban promocionar el estudio de carreras científicas intentando captar de este modo a las mentes más brillantes del panorama nacional.

La cuestión es que no me había planteado nunca el ser monitor ya que ni siquiera tenía el título de monitor de tiempo libre. Así que me encontraba en una situación en la que quedaba a la espera de saber si me iban a contratar para un trabajo en el que no tenía experiencia previa. Esta situación se despejo relativamente pronto y un día por correo, tras haber realizado una entrevista de trabajo previamente, me informaron que había sido seleccionado como uno de los monitores que residirían en el campus de Zaragoza. A partir de entonces, un mar de dudas me asaltaron y me empece a cuestionar si estaba preparado para ejercer de monitor. Durante el mes de Julio pasarían por Zaragoza dos grupos de adolescentes muy inteligentes, trabajadores, y previsiblemente educados y formales que en teoría no deberían generar muchos problemas en lo que a su comportamiento se refiere. Sin embargo, si algo aprendí es que en un adolescente es un adolescente, por muy lumbreras que sea.

Los días previos al comienzo del campus parecieron pasar muy deprisa y finalmente llego el día señalado. El lugar donde los monitores y los participantes teníamos que residir fue el Colegio Mayor Pedro Cerbuna, el cual es utilizado como residencia durante el curso para aquellos estudiantes que vienen de fuera a estudiar a la universidad de Zaragoza. No obstante, durante el verano prácticamente este centro queda desierto.

Así que allí me encontraba en la puerta del Pedro Cerbuna con un montón de bultos a mi alrededor entre la maleta, mochilas y el ordenador portátil. Cuando entre en el colegio me presente a la conserje y a la que iba a ser mi coordinadora (la jefa como yo le llamaba). Tras dejar mis pertenencias en mi habitación, volví al hall del centro y allí aguarde a que llegaran los primeros chavales al centro de la mano de sus padres. Había comenzado el Campus Iberus en Zaragoza, a partir de ese día pasarían muchas cosas pero eso ya es otra historia que contaré en otro momento.
J.L.

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